Asia Gardens Hotel & Thai Spa

Cuando el año pasado conocí el Barcelo Asia Gardens Hotel & Thai Spa superó con creces todas mis expectativas. Era, sin duda, un concepto diferente con quizá una ubicación poco acertada (por la idea preconcebida que todos tenemos de Benidorm)

Este año aprovechamos una oferta de Voyage Prive, que hizo que resultara algo más económico que contratar directamente con el hotel (menos 10€/noche de ahorro, en realidad) pues el propio Hotel contaba ya con unos atractivos paquetes de ofertas incrementales según el número de noches a disfrutar.

El Barcelo Asia Gardens Hotel & Thai Spa, de la exclusiva rama Barcelo Premium de la firma Barceló te trasportará sin coger ningún avión a esos alojamientos en paraísos orientales que acuñaron el calificativo de “lujo asiático”.

Al llegar al Hotel, una vez franqueado el estricto control de seguridad que garantiza el bienestar y la tranquilidad de los huéspedes y tras hacer el check-in en el tan admirable como cálido vestíbulo, te asignan un RRPP al que consultarle cualquier duda sobre el Hotel, sus alrededores, turismo local, etc… He de decir que en esta ocasión no requerimos de sus servicios pero sí en la anterior, y pudimos comprobar la comodidad de disponer de alguien que te ayuda con todo lo que puedas necesitar de dentro y fuera del hotel.

Es entonces cuando comienza la inmersión en un lugar dominado por innumerables especies de flores y plantas (el 80% de ellas de origen asiático), mientras trasladan nuestro equipaje por los sinuosos senderos que llevan a cada uno de los edificios del complejo hotelero (que ocupa un total de 370000 metros cuadrados). La arquitectura, decoración (de estilo balinés moderno y firmada por Becara), los uniformes del personal, la música ambiental y el ambiente relajado y tranquilo completan de forma armoniosa a la experiencia.

Sendero

Por encima de la calidad material del hotel y de sus servicios, destaca con creces la amabilidad del personal, la calidez de los que te recuerdan un año después, que te hacen sentir como en casa (o mejor :-) ) Esta atención exquisita y cercana al tiempo, nunca llega al incómodo empalago de los que se extralimitan en sus funciones.

Este año, la habitación fue mejor que el anterior, pues tenía vistas a la zona de piscinas y la ladera. La situación, inmejorable!! cerca de todo. Amplia y bien distribuida contaba con terraza, equipo home-cinema hi-fi con base iPod/iPhone, TV LCD de 32”, conexión inalámbrica a internet (como en el resto del hotel) y los amenities habituales. La cama, sobredimensionada y extremadamente cómoda junto con la carta de almohadas garantizan el descanso. Curioso y que en pocos hoteles me ha sucedido, no tuvimos necesidad de ajustar la climatización en toda la estancia, ni de día ni de noche. Sencillamente, perfecto.

Sólo contratamos alojamiento y desayuno con la intención de probar la oferta gastronómica resumidas en 4 opciones diferenciadas, 3 de ellas a la carta y una de tipo buffet. Las tres primeras, “In Black”, “Koh Samui” y “Palapa” nos ofrecen la posibilidad de disfrutar de cocinas Internacional, Asiática y Mediterránea respectivamente. El buffet, aunque no demasiado variado es de gran calidad. Esta diversidad se complementa con tres lunch-bars para tomar un aperitivo en cualquier momento. En ellos el término “fast food” cobra otro significado.

Si hay algo que llama la atención cuando llegas son las piscinas, hasta 7 (3 de ellas climatizadas – una en el Spa) estratégicamente distribuidas.  Su disposición en distintos niveles armoniza con el entorno y al ser piscinas de tipo “no-limit” crean un efecto espectacular desde dentro y fuera del agua.

Piscina

En todo momento, el personal de los bares cercanos se encarga de ofrecerte cuanto necesites. Prescindiendo de la marcialidad acostumbrada en grandes complejos hoteleros, las hamacas están colocadas con espacio suficiente para no molestar ni ser molestado por nuestros vecinos de baño.

Disposición de las hamacas

La zona SPA y su carta de tratamientos daría para otro post. Se puede resumir en 4 tratamientos artesanales basados en un ingrediente activo natural, cada uno con su ritual y con una duración de dos horas. Tras el mismo puede culminar el tratamiento elegido en la propia piscina privada del mismo.

Sin ser un destino propio de familias, decir que este punto está perfectamente resuelto a través del Mini-Club donde la peque (de casi 2 años y medio), disfrutó con actividades lúdicas, musicales, etc… Además, en todos los restaurantes siempre nos ofrecieron opciones suficientes adecuadas a la alimentación y, sobre todo, los difíciles gustos propios de su edad (excepto el internacional “In Black”, donde no está permitida la entrada de menores de 12 años). Además, el servicio de habitaciones nos proporcionó cada mañana, a los pocos minutos de solicitarlo, leche templada para el bibierón de la mañana.

No quisiera terminar sin agradecer de forma especial la atención recibida en las dos ocasiones que hemos estado por parte de algunos de los miembros del personal del hotel:

George, quien en ambas estancias siempre se mostró no sólo atento sino afectuoso y con una predisposición a ayudarnos con lo que necesitáramos a cada momento por encima de la ya alta media del hotel en este sentido.

El personal del Mini-Club, quien se supo ganar la confianza de la peque, haciéndole sentir como en casa.

John Moses, del área de recepción quien en mi primera estancia, atendió, siguió y solucionó con profesional interés y eficacia una incidencia con el cargador de mi MacBookPro.

Para una plácida lectura,

Snow on the Sahara, de Anggun

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